"Los medios de comunicación son la entidad más poderosa de la Tierra. Ellos tienen el poder de hacer culpable al inocente e inocente al culpable y éste es el poder. Porque ellos controlan la mente de las masas." (Malcolm X)



martes, 14 de marzo de 2017

"El cuentista" de Saki

Para el lunes que viene deben traer impreso este cuento de Saki (pueden leer acerca de este peculiar autor acá). Pueden copiarlo y pegarlo en Word, achicarle o agrandarle la letra o darle el formato que ustedes quieran para traer a clase. Eso sí, no le quiten las marcas (subrayados, resaltados) porque van a precisarlas para el trabajo. 

El cuentista (1)
Saki
Era una tarde calurosa, y en el compartimento de ferrocarril el aire se volvía sofocante. Faltaba casi una hora para llegar a Templecombe, la próxima estación. Ocuparon el compartimento dos niñas, una menor que la otra, y un niño, acompañados de una tía ubicada en un extremo del asiento; y enfrente, en el otro extremo, había un solterón que no formaba parte del grupo, lo cual no impidió que los niños se instalaran en su asiento. Tanto la tía como los niños practicaban ese tipo de conversación limitada, persistente, que hace pensar en las atenciones de una mosca que no se desalienta por más que la rechacen. Aparentemente la mayor parte de las observaciones de la tía comenzaban con "No debes", y casi todas las observaciones de los niños con "¿Por qué?" El solterón no manifestó en alta voz lo que pensaba.
—No debes hacerlo, Cyril, no lo hagas —exclamó la tía, mientras el niño golpeaba los almohadones del asiento levantando con cada golpe una nube de polvo.
—Ven y mira por la ventana —añadió la tía.
El niño obedeció de mala gana.
—¿Por qué sacan a esas ovejas de ese campo? —preguntó.
—Supongo que las llevan a otro campo donde hay más pasto —dijo sin convicción la tía.
—Pero hay mucho pasto en ese campo —replicó el niño—; no hay nada más que pasto allí. Tía, hay mucho pasto en ese campo.
—Tal vez sea mejor el pasto del otro campo —sugirió tontamente la tía.
—¿Por qué es mejor? —fue la inmediata e inevitable pregunta.
—¡Oh!, mira esas vacas —exclamó la tía. A lo largo de casi todo el trayecto se veían vacas o bueyes, pero la mujer hablaba como si estuviera señalando algo fuera de lo común.
—¿Por qué es mejor el pasto del otro campo? —insistió Cyril.
El fastidio comenzaba a insinuarse en el entrecejo del solterón. Un hombre duro y antipático, pensó la tía, para quien resultaba absolutamente imposible llegar a una decisión satisfactoria acerca del pasto del otro campo.
La menor de las niñas comenzó a recitar, para entretenerse, "En el camino de Mandalay". Sólo conocía el primer verso, pero obtuvo el mayor provecho posible de su limitado conocimiento. Repitió el mismo verso una y otra vez, con voz soñadora pero resuelta, y perfectamente audible, como si alguien hubiera apostado, pensó el solterón, a que ella no repetiría el verso dos mil veces seguidas sin parar. Quien fuera que haya hecho la apuesta probablemente la perdería.
—Vengan, que les voy a contar un cuento —dijo la tía, después que el solterón la miró a ella dos veces y una al timbre de alarma.
Los niños se acercaron con indiferencia al extremo del compartimento donde se encontraba la tía.
En voz baja y en un tono confidencial, interrumpida a intervalos frecuentes por las preguntas petulantes que sus oyentes formulaban en alta voz, comenzó un relato lamentablemente desprovisto de interés acerca de una niña que era buena, y que se había hecho amiga de todos debido a su bondad, y que fue finalmente salvada del ataque de un toro furioso por varias personas que la admiraban por su virtud.
—¿Si no hubiera sido buena no la habrían salvado? —preguntó la mayor de las niñas. Ésa era exactamente la pregunta que quería formular el solterón.
—Sí, claro —admitió débilmente la tía—, pero no creo que habrían corrido de esa manera si no la hubieran querido tanto.
—Nunca escuché un cuento más estúpido —dijo la mayor de las niñas, con suma convicción.
—Tan estúpido que ya no presté atención después de la primera parte —dijo Cyril.
La menor de las niñas no hizo ningún comentario, pero hacía rato que había empezado a murmurar su verso favorito.
—Al parecer no tiene usted ningún éxito como cuentista —dijo de pronto el solterón desde el otro extremo.
La tía se encrespó al defenderse instantáneamente de este ataque inesperado.
—Es muy difícil contar cuentos que los niños puedan entender y a la vez apreciar —dijo poniéndose tiesa.
—No comparto su opinión —dijo el solterón.
—A lo mejor quiera usted contarles un cuento —replicó la tía.
—Cuéntenos un cuento —pidió la mayor de las niñas.
—Había una vez —comenzó el solterón—, una niña llamada Bertha, que era extraordinariamente buena.
El momentáneo interés que los niños habían demostrado comenzó a vacilar; todos los cuentos parecían espantosamente iguales, sea quien fuere que los contara.
—Era siempre obediente, no faltaba a la verdad, conservaba limpia su ropa, comía budines de leche como si fueran pastelitos rellenos de dulce, aprendía perfectamente sus lecciones y era bien educada.
—¿Era linda? —preguntó la mayor de las niñas.
—No tan linda como tú —dijo el solterón—, pero era horrorosamente buena.
En los niños hubo una reacción favorable; la palabra horrorosa referida a la bondad era una novedad recomendable por sí sola. Introducía un viso de verdad que estaba ausente en los cuentos de la vida infantil que refería la tía.
—Era tan buena —prosiguió el solterón— que su bondad le valió varias medallas que llevaba siempre prendidas al vestido. Una medalla en premio a la obediencia, otra a la puntualidad y una tercera por buena conducta. Eran medallas grandes de metal que tintineaban al rozarse cuando la niña caminaba. No había en ese pueblo ningún otro niño que tuviera tres medallas, de modo que todos daban por sentado que era una niña extraordinariamente buena.
—Horrorosamente buena —recordó Cyril.
—Todos hablaban de su bondad, y al príncipe de la comarca le llegaron noticias al respecto, y dijo que como era tan buena tendría autorización de pasearse una vez por semana en su parque, que quedaba en las afueras del pueblo. Era un parque muy hermoso, y en el cual nos se permitía entrar a los niños, de modo que era un gran honor para Bertha ser invitada al parque.
—¿Había ovejas en el parque? —preguntó Cyril.
—No —respondió el solterón—, no había ovejas.
—¿Por qué no había ovejas? —fue la inevitable pregunta que surgió de la contestación.
La tía se permitió una sonrisa, que casi podría describirse como una mueca burlona.
—No había ovejas en el parque —dijo el solterón—, porque la madre del príncipe soñó una vez que su hijo sería matado por una oveja, o que moriría aplastado por un reloj de pared. Por tal razón, el príncipe no tenía ovejas en el parque ni tampoco un reloj de pared en el palacio.
La tía ahogó un suspiro de admiración.
—¿Fue la oveja o el reloj lo que mató al príncipe? —preguntó Cyril.
—El príncipe aún vive, de ahí que no podamos saber si el sueño se cumplirá —dijo sin inmutarse el solterón—; de todas maneras, no había ovejas en el parque, pero eso sí, estaba lleno de lechones que corrían por todos lados.
—¿De qué color eran los lechones?
—Negros con cabezas blancas, blancos con pintas negras, enteramente negros, grises con manchas blancas y algunos completamente blancos.
El cuentista hizo una pausa para dar a la imaginación de los niños una idea cabal de los tesoros del parque; luego prosiguió:
—Bertha lamentaba que no hubiera flores en el parque. Había prometido a sus tías, con lágrimas en los ojos, que no arrancaría ninguna de las flores del amable príncipe, y como se había propuesto cumplir su promesa, se sintió, es claro, ridícula a ver que no había flores.
—¿Por qué no había flores?
—Porque se las habían comido los lechones —respondió enseguida el solterón—. Los jardineros explicaron al príncipe que no se podía tener flores y lechones a la vez. Decidió tener lechones.
Hubo un murmullo de aprobación por la excelente decisión del príncipe; tantas personas hubieran elegido la otra alternativa.

—Había en el parque muchas otras cosas igualmente encantadoras: estanques con peces dorados, azules y verdes, árboles con hermosas cotorras que decían frases inteligentes sin hacerse rogar, colibríes que susurraban todas las melodías populares de entonces. Bertha paseaba por el parque y sentía una inmensa felicidad, y pensó: "Si yo no fuera extraordinariamente buena no me hubieran permitido venir a este parque tan bello y disfrutar de todo lo que aquí se ve" y mientras caminaba sus tres medallas tintinearon al rozarse y le hicieron recordar cómo era de buena. En ese preciso instante comenzó a rondar por el parque un enorme lobo que andaba en busca de un lechón gordo para comérselo a la hora de cenar.
—¿De qué color era? —preguntaron los niños, cada vez más interesados.
—Del color del barro, con una lengua negra y los ojos de un gris claro que brillaban con indecible ferocidad. Lo primero que vio al entrar en el parque fue a Bertha; su delantal era tan inmaculadamente blanco que se podía distinguir a la distancia. Bertha vio al lobo y vio que el lobo avanzaba hacia donde ella se encontraba. Comenzó a lamentarse de que la hubieran invitado al parque. Corrió tan velozmente como pudo, y el lobo, dando grandes saltos, casi la alcanzó. Bertha logró llegar hasta donde había un grupo de arrayanes y se ocultó detrás del más tupido. El lobo comenzó a husmear entre las ramas, con su lengua negra colgándole de la boca y sus ojos gris claro brillando de furia. Bertha estaba terriblemente asustada, y pensó: "Si yo no hubiera sido tan extraordinariamente buena me encontraría a salvo, a estas horas, en el pueblo". Sin embargo, el perfume del arrayán era tan fuerte que el lobo no podía localizar dónde se escondía Bertha, y los arbustos eran tan tupidos que bien hubiera podido rondar en torno a ellos sin distinguir a la niña. Por lo cual decidió que era mejor atrapar un lechón. Bertha temblaba toda entera de tener al lobo rondando y husmeando tan cerca de ella, y al ponerse a temblar la medalla de la obediencia chocó con las de buena conducta y puntualidad. El lobo se disponía a alejarse cuando oyó el ruido de las medallas que tintineaban, y se detuvo a escuchar; el tintineo volvió a repetirse desde un arbusto muy cercano de donde se encontraba. Se lazó sobre el arbusto, con sus ojos gris claro que brillaban de ferocidad y de satisfacción, y arrastró a Bertha de sus escondite y la devoró hasta el último bocado. Todo lo que quedó de Bertha fueron sus zapatos, restos de ropa y las tres medallas de la bondad.
—¿Murió alguno de los lechones?
—No, escaparon todos.
—El cuento empezó mal —dijo la menor de las niñas—, pero tiene un final muy hermoso.
—Es el cuento más hermoso que haya escuchado jamás —dijo la mayor de las niñas, con suma decisión.
—Es el único cuento hermoso que haya escuchado jamás —dijo Cyril.
La tía manifestó su disentimiento.
—¡Un cuento absolutamente inadecuado para los niños! Usted ha destruido el efecto de años de cuidadosas enseñanzas.
—De todas maneras —dijo el solterón recogiendo su equipaje y disponiéndose a dejar el compartimiento—, los mantuve tranquilos durante diez minutos, algo que usted no fue capaz de hacer.

—¡Qué mujer desdichada! —pensó mientras caminaba por el andén de la estación Templecombe—; durante los próximos seis años estos niños habrán de atosigarla en público pidiéndole un cuento inadecuado.

(1) Relato extraído del libro El tigre de la señora Packletide y otros cuentos (Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1989. Colección Biblioteca Básica Universal, N° 4), de Saki. Estudio preliminar, traducción y selección de Eduardo Paz Leston.

viernes, 10 de marzo de 2017

¡Un año nuevo comienza!

¡Hola una vez más a todos y a todas! ¡Bienvenidos al segundo año de Prácticas del lenguaje! Hoy bajamos la foto del año pasado del encabezado para reemplazarla por una de este año...
Así eran al principio de 2016, cuando comenzábamos a transitar el primer año de estas prácticas:


Crecimos, ¿no? Y no sólo físicamente, sino también emocional e intelectualmente. Hemos incorporado conocimientos y habilidades. Hoy leemos y escribimos mejor que hace un año; y cuando el 2017 termine, seguramente leeremos y escribiremos mejor que ahora... 
De eso se trata crecer: de aprender cosas nuevas, sin perder de vista las viejas, de estar abierto al trabajo para obtener cada vez mejores resultados, porque solamente haciendo se aprende: Yo puedo saber de memoria la receta de una torta de chocolate, pero hasta que no me pongo a hacerla, no sé hacer una torta. La primera vez se me quemará; la segunda, me saldrá apelmazada; la tercera, no se elevará...; pero si insisto, en algún momento me saldrá bien. Porque aprendí que necesitaba menos tiempo de horno, que tenía que ponerle más levadura, que le había puesto demasiada azúcar... Porque experimenté, busqué el error y lo fui corrigiendo para que saliera ¡perfecta!
Lo mismo pasa con la lectura y con la escritura. Si leo por primera vez un cuento, tal vez no lo entienda del todo esa primera vez; pero si insisto, si busco lo que no entiendo, si pregunto... lo entenderé finalmente. Si los primeros escritos argumentativos no me salen, pero vuelvo sobre los errores de ortografía y de puntuación, corrijo, rearmo alguna frase, busco conectores para relacionar las ideas, reviso la división en párrafos y demás, pasará con mi texto lo mismo que con la torta: finalmente quedará ¡perfecto!
Hoy iniciamos el segundo nivel de estas prácticas del lenguaje que son, en realidad, prácticas de la vida. Espero el compromiso de todos ustedes para que, cuando nos encontremos con la foto el año que viene, nos veamos y nos sintamos más grandes, sí, pero sobre todo más sabios y más preparados para enfrentar el futuro.
¡Buen año para todos y todas!

sábado, 26 de noviembre de 2016

Programa para diciembre


El día lunes 12 de diciembre es la mesa de examen que constará de una evaluación escrita en el que se tomarán los contenidos del año y un examen oral en el que se evaluarán los libros leídos durante el año.
La mesa de examen no debe tomarse como un castigo (pues no lo es) sino como una nueva oportunidad de aprender lo que no pudimos aprender durante el año.
Los temas a evaluar son los siguientes:
El relato de aventuras: características de la novela y de la novela de aventuras. Características de la historieta. El observador (pag. 80 y 81) El narrador. Tipos de narradores. El marco narrativo. La descripción literaria ( pag. 89 y 90)
El cuento de terror: Características: Ambientes, Protagonistas en situación de riesgo, Personajes terroríficos. Lo fantástico en los relatos de terror (pág. 83) 
El texto expositivo: características. Los recursos. El paratexto ( pag 104). La comunicación. Componentes de la situación comunicativa. Las funciones del lenguaje. (Pag. 105) Las tramas textuales (pág. 141)
La crónica: características. Estructura. Segmentos narrativos, descriptivos, dialogales y comentativos (pag. 132) Las cinco preguntas del periodismo. (Pag. 130 y 132) La cohesión textual (pág. 133)
Las oraciones: Oración bimembre: sujeto y predicado verbal. Sujeto simple y compuesto; tácito y expreso. Predicado verbal simple y compuesto. Los modificadores del sujeto y del predicado. Voz activa y voz pasiva. La oración unimembre: sin verbo, con verbos meteorológicos y con verbos "ser", "hacer" y "haber". Construcciones sustantivas y construcciones de preposición (nexo subordinante) más término.
Clases de palabras: Reconocimiento de sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones, adverbios y conjunciones. Tiempos verbales: presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, condicional simple y pretérito pluscuamperfecto del modo indicativo. Sus usos en la narración.
Literatura:
Honaker, Michel; La hechicera del mediodía
Wilde, Oscar; El fantasma de Canterville
Huidobro, Norma; La mujer del sombrero azul
Ende, Michael; La historia interminable
Casona, Alejandro; La dama del alba

¡Suerte en esta nueva oportunidad!







viernes, 18 de noviembre de 2016

Ulises por favor no me pises de Adela Basch (Fragmento)

El teatro se presenta como la forma de arte colaborativa por excelencia. Para poner en escena un texto teatral se necesita un equipo dispuesto a trabajar mucho para llevar la representación a buen puerto. En este sentido contamos con maravillosos equipos de maquilladores, vestuaristas, escenógrafos, sonidistas, encargados de imagen, directoras y ayudantes, actores, etc.
Todo el curso participó en el armado de la obra y cada uno de ellos puso su granito de arena en pos de un proyecto en común. Aprendimos mucho de teatro, pero sobre todo supimos que, cuando las cosas se hacen en colaboración con el otro, salen mejor y son mucho más divertidas.

Equipos de trabajo
Dirección: María Sansone y Malena Battista.
Asistentes de dirección: Paula Fosatti y Santiago Peña.
Escenografía: Julieta Chaves, Juana Capobianco, Sofía Patella, Alan Gianmarco, Lucas Fornaroli, Santino Bozzalla, Miguel González.
Vestuario: Lola Oriolo y Martina Manzo.
Maquillaje: Lucía Palena Pac y Sol Folgarait.
Sonido: Juan Cruz Almazán, Laureano Sambi, Juan Cruz Guerra, Santino Guerci.
Adaptación y guion: Valentina Badaracco.
Fotografía y filmación: Franco De Laurentis.
Apuntadora: Valentina Badaracco

Reparto 
En publicidades: Lara Paganini e Ignacio Puchetta
Actores: Paloma Barreto y Luciano Fusco.
Directora: Sibila Celeste.

¡Felicitaciones a todos y a todas! Y ahora sí, ¡arriba el telón!


sábado, 12 de noviembre de 2016

Para practicar Sintaxis para la integradora...

Recuerden que acá encontrarán toda la parte teórica de Análisis sintáctico. También pueden reforzar estos conceptos con el libro.
Transcriba y analice sintácticamente hasta el tercer nivel las siguientes oraciones:
a) Indique si son bimembres o unimembres. Señale sujeto y predicado e indique su/s núcleo/s.
b) Analice los modificadores de los núcleos.

c) Indique si estos modificadores son construcciones sustantivas o construcciones de nexo subordinante más término.
d) Pase a voz pasiva aquellas oraciones que tengan OD.

Los primos de Gabriela vendrán a la fiesta con la cara pintada.
Les mostraremos a los profesores nuestros trabajos de fin de año.
Los integrantes del consorcio decidieron los temas y conversaron acerca de ellos.
Esta noche, la luna, el claro círculo, no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
La eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
Ya no hay mañana.
Entristecerá tu ausencia otras tardes.
Hace mucho frío en esta casa.
Cada noche los perros, esas bestias de mi vecino, molestan con lúgubres quejidos.

Bueno, tienen para practicar. Cualquier duda, pregunten a través de los comentarios.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Temas para la integradora


El día miércoles 18 de noviembre tendremos la evaluación integradora. Los contenidos que entrarán en la prueba son los siguientes:

Ámbito de la literatura:
El relato de aventuras: Características. (pág. 80) El marco narrativo.  El narrador: tipos de narradores. La descripción literaria y sus funciones (pág. 90) La historieta: características. (pág. 81)
El cuento policial: Características (pág. 82)
El mito: Características (pág. 84)
El cuento de terror: Características (pág. 83)
Ámbito de estudio:
El texto expositivo: recursos de la explicación, el paratexto (pág. 104)
La comunicación: Las funciones del lenguaje y la intencionalidad del emisor (pág. 105). Las tramas textuales (pág. 113)
Ámbito de la formación ciudadana:
La crónica periodística: estructura. Segmentos descriptivos, dialogales y comentativos. (pág. 132) La cohesión textual (pág. 133)
La carta de lectores: opinar y argumentar. Segmentos argumentativos, narrativos y explicativos (pág. 140) Los conectores y los organizadores textuales (pág. 141)
Reflexión sobre la lengua:
Clases de palabras: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, preposiciones y conjunciones.
Reconocimiento y uso de personas, números y tiempos verbales en la narración: el presente, pretérito perfecto simple, pretérito imperfecto, pretérito pluscuamperfecto y condicional simple (Modo indicativo)
La oración unimembre con verbo y sin verbo.
La oración bimembre: 
Primer nivel: Sujeto simple y compuesto; expreso y tácito. Predicado verbal simple y compuesto. 
Segundo nivel: Los modificadores del núcleo del sujeto: modificador directo, modificador indirecto, aposición y construcción comparativa. Los modificadores del núcleo verbal: objeto directo, objeto indirecto, circunstanciales, complemento agente.
Tercer nivel: Construcciones sustantivas y construcciones de nexo subordinante más término.
Voz activa y voz pasiva.
Ortografía y puntuación: Se evaluarán a lo largo de todo el escrito.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Soy estudiante secundario: soy el futuro, si tengo memoria del pasado...

Hoy, 16 de septiembre de 2016, a 40 años de La noche de los lápices, a través de la memoria de miles y miles de estudiantes secundarios, hablan quienes hablaban 40 años atrás...

Me llamo Claudio de Acha y me dicen “el colorado”. Nací en Necochea hace 17 años y voy al Colegio Nacional de La Plata. Me gusta mucho leer, tal vez por eso soy bastante tímido y me cuesta relacionarme con las chicas.

Yo soy María Clara Ciocchini, pero me dicen cariñosamente “la cieguita”
porque uso lentes. Tengo 18 años y nací en Bahía Blanca donde me afilié a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y, junto con mis compañeros cristianos del grupo “La pequeña obra”, di apoyo escolar y sanitario en villas miserias de mi ciudad natal. Un día, el año pasado, vinieron a buscarme a mi casa los señores de la Triple A local. Yo no estaba. Para que no me mataran me fui a estudiar a La Plata…

Yo soy María Claudia Falcone, tengo 16 años y estudio Bellas Artes en La Plata. Soy la abanderada. Junto con mi amiga María Clara, colaboramos con tareas de educación y sanidad en las villas. En eso nos parecemos aunque en otras cosas seamos tan diferentes. A mí me gusta verme linda y estoy orgullosa de mis ojos celestes y mi flequillo lacio. Me gusta ir a bailar pero a mi novio que es medio hippie no le gusta tanto. Me gusta leer a Benedetti y escuchar a Sui Generis… Me cuentan que hoy una escuela de Palermo fue bautizada con mi nombre por los estudiantes…

Soy Francisco López Muntaner, tengo 16 años y mis amigos me dicen “Panchito”. Soy hincha de Gimnasia y participo junto con mis compañeros de Bellas Artes en la Unión de Estudiantes Secundarios. Con María Claudia, que es nuestra líder y nuestro referente, hacemos trabajos voluntarios en barrios carenciados. Creo en una distribución más justa de la riqueza y milito por la justicia social.

Mi nombre es Horacio Ungaro y tengo 17 años. Mis hermanos mayores me dicen “mi hermanito” pero no entienden que hace un año crecí de golpe cuando asesinaron a una compañera que admiraba con el alma: Mirta Aguilar, le faltaban dos materias para recibirse de abogada. Escribí en mi habitación: “Vive tu vida, hermano mío, pero también vive la mía”. Estudio en el Normal N°3 y me va muy bien en las materias: Tengo varios cuadros de honor. Tengo lindos ojos verdes pero muchas pecas, por eso tal vez soy tan tímido. Me encantan los deportes y nado en el club Universitarios desde muy chiquitito. Quiero estudiar Medicina como mi hermana Marta y soy profesor de Francés, idioma que estudio desde los 6 años. Me encantan la filosofía y los temas sociales, es sobre lo que más me gusta leer en el escaso tiempo libre que me deja el colegio y la militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios (a la que pertenezco desde hace dos años): con mis compañeros, vamos tres veces por semana a los barrios carenciados donde ayudamos a los pequeños que tienen menos que nosotros con la tarea escolar.

Me llamo Daniel Racero, pero me dicen “Calibre”. Tengo 18 años y soy afiliado de la Unión de Estudiantes Secundarios del Normal N°3 de La Plata. Con mi amigo Horacio Ungaro salimos a hacer campañas de vacunación en los barrios carenciados, trabajamos en la recuperación de viviendas y brindamos apoyo escolar en las villas. Hoy escribí en mi cuaderno: “Encontré una trinchera para luchar por una causa justa”

Soy estudiante secundario, soy el futuro...

Hasta la próxima.